La importancia de tratar los primeros síntomas

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Utilizar audífonos desde los primeros síntomas de pérdida auditiva puede prevenir muchos quebraderos de cabeza.

Algunas de las personas que nos visitan suelen decirnos que su problema no reside tanto en no escuchar bien si no en no entender lo que se está diciendo. También subrayan la importancia de que no haya ruido ambiente para seguir la conversación con otra persona o lo difícil que se les hace ver la televisión cómodamente cuando varias personas comienzan a hablar a la vez.

La comunidad científica advierte que las primeras limitaciones que padecen las personas con pérdida auditiva pueden desembocar en cosas más serias.

Caídas o accidentes

El oído nos ayuda a escuchar los sonidos de nuestro alrededor. Nos informa de situaciones que vivimos diariamente como el sonido de una cazuela en el fuego, un grifo abierto o un coche que se acerca a nosotros.

Además, su función también es informar al cerebro sobre nuestra posición relativa para mantenernos en equilibrio. Las enfermedades que afectan al oído pueden provocarnos vértigos y trastornos del equilibrio y esto se traduce en una mayor probabilidad de sufrir caídas.

Por ello, cuanto más tarde comencemos a corregir la sordera, más se reducen las posibilidades de que un audífono solucione los problemas auditivos de manera efectiva y nos ayude realmente a corregir la pérdida auditiva. Aquellas personas que utilizan audífonos desde el principio consiguen recuperaciones más satisfactorias en comparación con los que no lo hacen.

Deterioro Cognitivo y depresión

Los problemas de audición van más allá de no poder escuchar determinados sonidos, también comprometen al sistema nervioso central ya que afecta a la capacidad de las personas para entender el lenguaje. Esto deriva en un deterioro cognitivo y acelera los procesos de demencia senil.

El oído recoge y transmite los sonidos y el cerebro es el encargado de dar significado y coherencia a las señales. Cuantos menos sonidos recibe el cerebro, más rápido “olvida” qué hacer con ellos. Por eso, existe un efecto dominó que desemboca en el deterioro cognitivo.

La sordera es una causa habitual de depresión en las personas mayores. Al no escuchar bien, se sienten limitados y van reduciendo poco a poco su vida social.

Nuestros mayores son el colectivo más afectado por la pérdida de audición, el 55% de los hombres y el 45% de las mujeres de 80 años sufren algún trastorno auditivo y nuestra labor es acompañar, informar y poner todos nuestros medios a su alcance para que consigan vivir mejor y conectados a los sonidos de su alrededor.

Si padeces problemas auditivos y necesitas ayuda para comparar unos audífonos, contáctanos.

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